domingo, 3 de septiembre de 2017

Katalina Ramírez


Katalina Ramírez (Puebla, 1990). estudió la licenciatura en Literatura y Filosofía y un diplomado en Edición y comercialización de libros, el cual ella misma gestionó, en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha organizado eventos masivos de fomento a la lectura, como la primera Feria del libro infantil en Puebla, talleres de edición, entre otros. Actualmente trabaja como editora de manera independiente con diversas editoriales. Ha impartido clases de Literatura, y actualmente imparte la clase de Edición en la Universidad Anáhuac. Escribe microcuentos y poemas, y ha publicado textos de dichos géneros en seis antologías internacionales y en diversas revistas nacionales.



Verdadera naturaleza

Las sirenas, a diferencia de lo que cree la gente, son presas a medio digerir de peces hambrientos; su canto, en vez de malévolo, es agonizante.


Definición de las nubes

Las nubes son ciudades efímeras donde viven los habitantes del cielo, y sus calles y direcciones nunca son iguales.


Los espejos

Estaba soñando que la perseguían, como cada noche de esa semana y, como cada vez, se dio cuenta de que era una pesadilla. Así que repitió el método que la había regresado tantas veces al alivio de la vigilia: mirarse en un espejo y pronunciar su nombre. Despertó pero no reconoció las sábanas ni las paredes, ni al hombre que dormía a su lado. Algo había salido mal, había que volver a dormir; regresar y abrir otra puerta. Después de encontrar otro espejo y repetir las letras de su nombre, y otro espejo, y otro, y otro más, y de despertar siempre en una cama que no era la suya, entre paredes y unos brazos jóvenes y musculosos, se resignó a vagar entre los inextricables muros del sueño.


Fin del mundo III

Del espacio mandan un mensaje a la Tierra: quien quiera ser salvado debe prender una luz. El orbe parece un globo de cantoya que se enciende y se apaga.
Se enciende y se apaga.
Se enciende y se apaga.
Se enciende.
Se apaga.


Casa 16

Si por una combinación desafortunada de hechos inconexos ha llegado a la casa 16 en la calle 35 de la ciudad X, lo más sensato es seguirse de largo, pero si su curiosidad no se lo permite y entra, es mejor que sepa que no será fácil salir. No se sabe de nadie que lo haya logrado. Una vez adentro se encuentra en un vestíbulo con varias puertas, piensa en salir, pero ya no recuerda por cuál ha entrado, así que abre la que está a sus espaldas, que le parece la opción más lógica, pues no ha hecho ningún otro movimiento. Ésta lo conduce a un vestíbulo idéntico al anterior, y la siguiente a otro, y así sucesivamente durante horas y durante lo que llegan a parecerle días. A estas alturas lo mejor es que se detenga en la habitación donde se encuentra y comience a poblarla con sus objetos preciados y conocidos. Es preferible ganar el hogar que perder la cordura.


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